La Entamoeba histiolytica puede vivir en el intestino grueso (colon) sin causar enfermedad, sin embargo, algunas veces puede invadir las paredes del colon y causar colitis, disentería aguda o diarreacrónica. La infección puede también diseminarse a través de la sangre al hígado y, menos frecuentemente, a los pulmones, cerebro y a otros órganos. La amebiasis está presente a nivel mundial, pero es más común en áreas tropicales donde hay hacinamiento y las condiciones de salubridad son deficientes. África, India, América Latina y el sudeste asiático tienen problemas de salud significativos asociados con esta enfermedad. La transmisión ocurre por la ingestión de quistes provenientes de agua y alimentos contaminados con heces fecales, común en los lugares en donde se usan los excrementos humanos como fertilizantes y por el contacto con personas contaminadas, especialmente por contacto oral y anal. Las cucarachas y las moscas también pueden propagar los quistes. Existe un estimado de 50 millones de casos de amebiasis a nivel mundial, lo que ocasiona anualmente de 40.000 a 50.000 muertes. Los síntomas típicos de la amebiasis intestinal son diarreas frecuentes con cólicos y dolor abdominal tipo cólico. El dolor al evacuar (tenesmo) es común y la diarrea puede contener sangre o moco. Las crisis sin complicaciones pueden prolongarse hasta por dos semanas y la recurrencia es común, a menos que se diagnostique y se administre tratamiento. La diseminación de amebas en las paredes del colon puede ocurrir en 8 a 10% de los casos y, en el hígado, en aproximadamente el 1 %. La desnutrición, la edad avanzada, el embarazo, el uso de esteroides, una malignidad y el alcoholismo predisponen a la persona a enfermedades más graves, como lo hace la inmunosupresión. Los viajes recientes a regiones tropicales representan un factor de riesgo para esta enfermedad. En los Estados Unidos, las personas internadas en instituciones mentales y los homosexuales masculinos son considerados grupos de alto riesgo.
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