El objetivo del tratamiento es extraer el exceso de hierro del cuerpo y brindar tratamiento de soporte a los órganos dañados. La remoción del hierro se logra a través de una flebotomía (extracción de sangre), extrayendo medio litro de sangre del cuerpo semanalmente durante 2 ó 3 años hasta que se agoten los depósitos de hierro en el cuerpo. Después de esto, se necesita una extracción de la sangre menos frecuente para mantener los niveles de hierro dentro de los límites normales. La frecuencia de la flebotomía adicional se determina de manera individual para cada persona sobre la base de los niveles de hemoglobina, ferritina sérica y sus síntomas. La pérdida del deseo sexual y el cambio de las características sexuales secundarias mejora con una terapia de testosterona. El manejo de la diabetes, la artritis, la insuficiencia hepática y la insuficiencia cardíaca asociados con esta condición, es similar a los tratamientos convencionales para estos problemas. Las personas con hemocromatosis deben seguir un régimen dietético especial para ayudar a mantener bajos los niveles de ferritina en el suero. Este régimen elimina el consumo de alcohol, especialmente cuando hay daño hepático. Igualmente prohíbe el consumo de pastillas de hierro, de polivitamínicos que lo contengan, de utensilios de cocina fabricados con hierro, productos de mar crudos (pueden comerse cocidos), o alimentos procesados fortificados (como algunos cereales de desayuno que contienen hierro). A pesar de esta indicación, debe tenerse en cuenta que la dieta no previene, controla ni cura la hemocromatosis y que la flebotomía es el tratamiento recomendado y el más eficiente método para remover el exceso de hierro del cuerpo.
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