En la medida de lo posible, el tratamiento se realiza mediante la extirpación quirúrgica del tumor pituitario. Después de la extirpación, la función pituitaria puede volver lentamente a la normalidad. La necesidad de la terapia de sustitución de hidrocortisona se puede hacer evidente durante el proceso de recuperación. Así mismo, puede utilizarse la irradiación de la glándula pituitaria. En caso de que el tumor no responda a la cirugía o a la irradiación, se suministran medicamentos para inhibir la síntesis de cortisol.
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