La diabetes insípida (DI) es una condición poco común que se presenta cuando los riñones son incapaces de conservar el agua a medida que desempeñan su función de filtrar la sangre. La cantidad de agua conservada es controlada por la hormona antidiurética (HAD, también denominada vasopresina), la cual es una hormona producida en una región del cerebro llamada el hipotálamo. La ADH entonces se almacena y se libera desde la glándula pituitaria, una pequeña glándula ubicada en la base del cerebro. A la diabetes insípida causada por carencia de HAD se la denomina diabetes insípida central y cuando es ocasionada por fallas del riñón para responder a la HAD se la denomina diabetes insípida nefrogénica. Los principales síntomas de este tipo de diabetes son la micción y la sed excesivas. La sensación de sed estimula a los pacientes a beber grandes cantidades de agua para compesar la que se pierde con la orina. La diabetes insípida central es provocada por un daño al hipotálamo o glándula pituitaria, producto de una cirugía, infección, tumor o lesión en la cabeza y, aunque es rara, es más común que la DI nefrogénica. La diabetes insípida nefrogénica involucra un defecto en las partes de los riñones que reabsorben el agua de vuelta al torrente sanguíneo. Es menos común que la DI central y puede presentarse como un trastorno hereditario en el cual los niños varones reciben el gen anormal que ocasiona la enfermedad en el cromosoma X de sus madres. Este trastorno también puede ser ocasionado por enfermedades del riñón (como la enfermedad renal poliquística) y por los efectos de ciertos medicamentos (como el litio, la amfotericina B y la demeclociclina). Si los mecanismos de la sed son normales y se consume una cantidad adecuada de líquidos, no hay efectos importantes en el balance de los líquidos o la sal corporal; pero si la cantidad de líquidos consumida es inadecuada, la gran cantidad de agua perdida en la orina puede causar deshidratación y altos niveles de sodio en la sangre.
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