La artritis séptica se desarrolla cuando las bacterias se propagan desde un foco de infección a través del torrente sanguíneo a una articulación o cuando la articulación se infecta directamente debido a una penetración traumática o por una intervención quirúrgica. La manifestación de los síntomas es generalmente rápida con inflamación de las articulaciones, dolores articulatorios intensos y fiebre leve. Los factores de riesgo incluyen una infección bacteriana simultánea, enfermedad crónica, enfermedades o medicamentos supresores del sistema inmunológico, artritis reumatoidea, consumo de drogas por vía intravenosa, implantes articulatorios artificiales, trauma reciente en una articulación, artroscopia reciente de una articulación u otros procedimientos quirúrgicos. La artritis séptica se puede presentar a cualquier edad, pero la artritis no gonocócica en particular ocurre con mayor frecuencia en los niños menores de 3 años de edad; la cadera es el lugar de infección más común en los bebés. La artritis séptica no es muy común desde los 3 años de edad hasta la adolescencia, momento a partir del cual la incidencia se incrementa de nuevo (apareciendo como artritis gonocócica en mujeres con gonorrea cervical). Los niños con artritis séptica tienen mayor probabilidad que los adultos de infectarse con estreptococos del grupo B y Haemophilus influenza. La artritis séptica aguda es causada por organismos tales como estafilococos, estreptococos (pneumoniae) y estreptococos del grupo B; mientras que la artritis séptica crónica (que ocurre con menos frecuencia) es causada por organismos tales como Mycobacterium tuberculosis y Candida albicans. Las articulaciones más comúnmente infectadas son la rodilla y la cadera.
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