El cálculo renal se produce cuando la orina se encuentra muy concentrada y las sustancias en ella se cristalizan hasta formar cálculos. Los cálculos pueden no manifestar síntomas hasta que comienzan su descenso por el uréter, produciendo dolor. El dolor es fuerte, ubicado en el flanco y se describe a menudo como 'el peor dolor jamás experimentado'. Los cálculos renales son muy comunes. Aproximadamente el 5% de las mujeres y el 10% de los hombres habrán experimentado un episodio, como mínimo, antes de llegar a los 70 años de edad. Los cálculos renales afectan alrededor de 2 personas de cada 1000. La recurrencia es común y el riesgo de recurrencia aumenta después del segundo episodio. En los miembros de una misma familia tienden a observarse tipos comunes de cálculos. Algunos tipos pueden estar asociados con otras condiciones como enfermedades en el intestino, la derivación ileal para la obesidad y los defectos tubulares en el riñón. La existencia de historia personal o familiar de cálculos se asocia con un riesgo aumentado de formación de cálculos. Entre otros factores de riesgo se encuentran la acidosis tubular renal y la nefrocalcinosis resultante. Los cálculos de calcio son los más comunes y representan un 75 a 95% de todos los cálculos. Son de 2 a 3 veces más comunes en los hombres y aparecen generalmente entre los 20 y 30 años de edad. Es probable la recurrencia. El calcio puede combinarse con otras sustancias como el oxalato (la sustancia más común), fosfato o carbonato para formar el cálculo. El oxalato está contenido en ciertos alimentos. Las enfermedades del intestino delgado aumentan la tendencia a formar cálculos de calcio y oxalato. Los cálculos de ácido úrico también son más comunes en los hombres. Están asociados con la gota y la quimioterapia. Los cálculos de ácido úrico conforman un 8% de todos los cálculos. Los cálculos de cistina pueden formarse en personas con cistinuria. Este es un trastorno hereditario que afecta tanto a hombres como a mujeres. Los cálculos de estruvita se encuentran principalmente en las mujeres como resultado de una infección en las vías urinarias. Pueden crecer hasta ser de tamaño muy grande y obstruir el riñón, los uréteres o la vejiga. Existen también otras substancias que pueden cristalizarse, precipitarse y formar cálculos.
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