Los objetivos del tratamiento son aliviar los síntomas y prevenir síntomas futuros. El tratamiento varía según el tipo de cálculo y la extensión de los síntomas y/o complicaciones. Puede requerirse hospitalización si los síntomas son severos. Generalmente los cálculos pasan a través de las vías urinarias de forma espontánea. La orina se cuela o tamiza y los cálculos se guardan para analizar y poder determinar su tipo. La ingestión de líquidos debe ser abundante para poder producir una gran cantidad de orina. Se recomienda tomar sobre todo agua, con un mínimo de 6 a 8 vasos al día. Si no es posible la ingestión oral, pueden requerirse líquidos intravenosos. Es posible que haya que emplear analgésicos para controlar el cólico renal (dolor asociado con el pasaje de los cálculos). Si el dolor es muy severo, se pueden administrar analgésicos narcóticos. Dependiendo del tipo de cálculo, se pueden indicar medicamentos para disminuir la formación de cálculos y/o ayudar en la desintegración y excreción del material que causa el cálculo. Éstos medicamentos pueden ser diuréticos, soluciones de fosfato, allopurinol (para los cálculos de ácido úrico ), antibióticos (para los cálculos de struvite) y los medicamentos que alcalinizan la orina como el bicarbonato de sodio y el citrato de sodio. Si el cálculo no es expulsado de las vías urinarias de manera espontánea, puede requerirse una extracción quirúrgica. La litotricia puede ser una alternativa a la cirugía. Las ondas ultrasónicas o de choque se emplean para desintegrar los cálculos de forma que puedan ser expulsados con la orina (litotricia extracorpórea por onda de choque) o extraídos con un endoscopio que se inserta en el riñón a través de una pequeña incisión en el flanco (nefrolitotomía percutánea). Pueden ser necesarios algunos cambios en la dieta con el fin de reducir la recurrencia de algunos tipos de cálculos.
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