Los objetivos primordiales del tratamiento son prevenir daños posteriores y tratar cualquier insuficiencia renal que exista. Se deben suspender todos los analgésicos que se presume son los causantes de esta enfermedad, en particular los fármacos no prescritos. Los signos de insuficiencia renal deben tratarse en forma adecuada de acuerdo con el grado y severidad de la misma, lo cual puede incluir cambios en la dieta, restricción de líquidos, diálisis, transplante de riñón y otros tratamientos. El asesoramiento, la modificación en el comportamiento y las intervenciones similares pueden ayudar al desarrollo de métodos alternativos para el control del dolor crónico.
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