Los casos leves de infección aguda del tracto urinario pueden desaparecer espontáneamente sin tratamiento. Sin embargo, debido al riesgo de que la infección se propague a los riñones (infección del tracto urinario complicada), generalmente se recomienda tratamiento. Igualmente, es importante atender con prontitud a personas de edad avanzada, ya que la tasa de mortalidad en estas personas es muy alta. En la mayoría de los casos el tratamiento se puede hacer de manera ambulatoria. MEDICAMENTOS:
Se pueden recetar antibióticos para controlar la infección bacteriana y es imprescindible que el paciente tome el antibiótico durante el lapso completo indicado por el médico. Algunos de los antibióticos que se utilizan comúnmente son: - Nitrofurantoína
- Drogas a base de sulfa (sulfonamidas)
- Quinolona (ciprofloxacina)
- Penicilina (amoxicilina)
- Cefalosporinas
- Tetraciclinas (doxiciclina)
El hidrocloruro de fenazopiridina (pyridium) puede emplearse para reducir el ardor y la urgencia de orinar asociados con la cistitis. CIRUGÍA:
Por lo general, la cirugía no se recomienda para una infección del tracto urinario relacionada con el catéter. Sin embargo, los catéteres de permanencia crónica (Foley o conducto suprapúbico) deben ser cambiados cada mes, utilizando la técnica de esterilización adecuada. DIETA:
El aumento en la ingesta de líquidos (de 2.000 a 4.000 cc al día) favorece la micción frecuente, la cual expulsa las bacterias de la vejiga. Se deben evitar los líquidos que irritan la vejiga, tales como alcohol, jugos cítricos y cafeína. SEGUIMIENTO:
El seguimiento puede incluir cultivos de orina para asegurarse de que ya no existan bacterias en la vejiga.
|