La necrosis tubular aguda (NTA) es causada por la isquemia de los riñones (falta de oxígeno en los tejidos) o por la exposición a materiales que son tóxicos para el riñón (agentes nefrotóxicos) que lesionan o destruyen las estructuras internas del riñón, particularmente los tejidos del túbulo renal. La NTA es uno de los cambios estructurales más comunes asociado con el desarrollo de insuficiencia renal aguda. La NTA ocurre en cerca de 4 de cada 10.000 personas y los riesgos son: lesión o trauma que producen daño a los músculos, cirugía mayor reciente, reacción a transfusión sanguínea, shock séptico u otras formas de shock e hipotensión severa (presión sanguínea baja) que dura más de 30 minutos. Cualquier condición que cause una reducción en la cantidad de sangre que está siendo bombeada por el corazón puede originar NTA; además, la enfermedad hepática y el daño causado por la diabetes mellitus (nefropatía diabética) pueden predisponer a una persona a tal condición. La necrosis tubular aguda puede ser causada por la exposición a agentes nefrotóxicos, tales como los antibióticos aminoglucósidos, agentes antimicóticos como la anfotericina, medicamentos para prevenir el rechazo de órganos trasplantados como la ciclosporina, el medio de contraste empleado en estudios radiográficos y otras substancias.
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