Los objetivos del tratamiento son controlar la infección y reducir los síntomas. Los síntomas agudos por lo general se resuelven en 48 a 72 horas después del tratamiento adecuado. Debido a la alta tasa de mortalidad en la población de edad avanzada y al riesgo de lesión renal permanente, se recomienda realizar un tratamiento temprano. Después de obtener un cultivo de orina para identificar la bacteria, se seleccionan los antibióticos para tratar la infección. MEDICAMENTOS:
Inicialmente, pueden emplearse antibióticos intravenosos (IV) para controlar la infección bacteriana, si ésta es severa o si el paciente no puede tomar antibióticos por vía oral. En casos agudos de pielonefritis, se podrían administrar antibióticos entre diez y catorce días. La pielonefritis crónica puede requerir terapia antibiótica a largo plazo. Es indispensable que el paciente realice la terapia completa de los antibióticos prescritos. Entre los utilizados más comúnmente están: - Medicamentos sulfa como el sulfasoxazol/trimetoprima
- Amoxicilina
- Cefalosporinas
- Levofloxacina y ciprofloxacina
Estas infecciones pueden ocasionar lesiones renales. Los bebés, las personas de edad avanzada e inmunocomprometidas se encuentran en alto riesgo de desarrollar sepsis (una severa infección sanguínea). A menudo, este tipo de personas deben ser hospitalizadas para hacerles un control frecuente de problemas potenciales, para administrarles antibióticos y líquidos intravenosos y otros medicamentos si es necesario. MONITOREO:
En los pacientes diabéticos y las mujeres embarazadas, así como en las personas con parálisis medular, al terminar la terapia con antibióticos, el seguimiento debe incluir un cultivo de orina para asegurarse de que no haya bacterias en la orina.
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