Las opciones de tratamiento para la prostatitis crónica incluyen una combinación de medicamentos, cirugía y cambios en el estilo de vida. MEDICAMENTOS: La prostatitis crónica se trata con una extensa gama de antibióticos, entre los más comunes están trimetoprim-sulfametoxizazol (Bactrim) y ciprofloxacino (Cipro). Otros antibióticos que se pueden usar son: · Carbenicilina
· Eritromicina
· Nitrofurantoína
· Tetraciclina
El curso de la terapia con antibióticos es largo, con frecuencia de 6 a 8 semanas y probablemente mucho más. La mayoría de los antibióticos no pueden penetrar adecuadamente el tejido prostático y, a menudo, los organismos infecciosos persisten a pesar de los largos períodos de tratamiento.
Después de haber terminado la terapia de antibióticos, es común que se presente recurrencia de los síntomas.
Los reblandecedores de heces se pueden recomendar para reducir la molestia asociada con los movimientos intestinales.
CIRUGÍA:
Puede realizarse una resección transuretral de la próstata si el tratamiento con antibióticos no es efectivo o se presenta recurrencia frecuente. Este tratamiento quirúrgico no se realiza por lo general en hombres jóvenes, ya que trae consigo riesgos potenciales de esterilidad, impotencia e incontinencia. OTRA TERAPIA:
Se recomienda la micción completa y frecuente para disminuir los síntomas de urgencia y frecuencia urinaria. La retención urinaria, que requiere de la colocación de un catéter suprapúbico, puede ocurrir como resultado del agrandamiento de la próstata que obstruye la uretra. DIETA:
El aumento del consumo de líquidos (2.000 a 4.000 cc por día) puede facilitar la micción frecuente para drenar las bacterias de la vejiga y disminuir los síntomas urinarios, pero se deben evitar los líquidos que irriten la vejiga, tales como el alcohol, los jugos cítricos, los alimentos picantes o calientes y la cafeína. SEGUIMIENTO:
Para el seguimiento del paciente se debe realizar un examen al culminar la terapia con antibióticos para asegurarse de que la infección ya no está presente.
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