El tratamiento de la prostatitis no bacteriana es difícil y está orientado hacia el tratamiento de los síntomas. MEDICAMENTOS:
Muchos pacientes se tratan con antibióticos a largo plazo para asegurarse de que la bacteria no sea la causa de la prostatitis y, entre otros, se pueden mencionar los siguientes: - Trimetoprim-sulfametoxazol (bactrim)
- Ciprofloxacina (Cipro)
- Tetraciclina
- Penicilina
Otros medicamentos que sirven para aliviar la obstrucción urinaria prostática en muchos pacientes incluyen: doxazosina, terazosina y tamsulosina. Los agentes antiinflamatorios, como la aspirina, el ibuprofeno y otros medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINES) pueden aliviar los síntomas en algunos pacientes. Algunas personas han tenido un éxito limitado con el uso de extractos de polen (Cernitin) y allopurinol. Igualmente, se pueden recomendar los reblandecedores de heces (como la colasa) para reducir la molestia asociada con los movimientos intestinales. CIRUGÍA:
Si no se tiene éxito con la terapia antibiótica, se puede hacer la resección transuretral de la próstata, procedimiento quirúrgico que por lo general no se realiza en hombres jóvenes, debido a que implica un riesgo potencial de esterilidad, impotencia e incontinencia. OTRA TERAPIA:
Los baños de tina con agua caliente o baños de asiento pueden aliviar un poco el dolor perineal y el dolor de espalda baja asociado con la prostatitis.
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