El objetivo del tratamiento es la remisión del cáncer, la cual se logra cuando el conteo de células sanguíneas periféricas y de la médula ósea son normales. La leucemia linfocítica aguda se trata con la combinación de medicamentos anticancerosos (quimioterapia) y puede ser necesaria la hospitalización durante un período de tres a seis semanas para iniciar la quimioterapia; sin embargo, las sesiones siguientes se pueden suministrar en forma ambulatoria. Adicionalmente, si el conteo de linfocitos es muy bajo, es necesario aislar al paciente para prevenir la exposición a agentes infecciosos. La quimioterapia consiste típicamente en la combinación de 3 a 8 medicamentos entre los cuales se pueden mencionar: prednisona, vincristina, metrotexato, 6-mercaptopurina y ciclofosfamida. De la misma manera, se pueden requerir productos sanguíneos (por ejemplo: concentrado de glóbulos rojos, plaquetas) para corregir la anemia y el bajo conteo de plaquetas; así como la terapia antibiótica para tratar algunas infecciones secundarias que se desarrollen. Después de lograr la remisión, se aplica la quimioterapia y/o radioterapia en la columna vertebral para tratar algunas células leucémicas que puedan haber invadido el líquido cefalorraquídeo. La terapia subsecuente está orientada a prevenir la recaída y mantener la quimioterapia durante más de un año. El transplante de médula ósea después de dosis altas de quimioterapia es un tratamiento de opción para casos que recurren o no responden a otros tratamientos. Grupos de apoyo: El estrés causado por la enfermedad se puede aliviar al participar en un grupo de apoyo, donde los integrantes comparten experiencias y problemas en común. Ver grupo de apoyo para el cáncer y la leucemia.
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