La coagulación sanguínea normal es un proceso muy complicado que requiere la intervención de aproximadamente 20 proteínas plasmáticas diferentes, denominadas factores de coagulación. Con estos factores, se lleva a cabo rápidamente una serie de reacciones químicas complejas que llevan a la formación de una proteína insoluble llamada fibrina, la cual detiene el sangrado. Cuando falta alguno de los factores de la coagulación o son insuficientes, la reacción en cadena no se produce en forma normal y como consecuencia, se presentan sangrados, los cuales pueden variar de leve a severo. Esta enfermedad es similar a la hemofilia, excepto que los sangrados intrarticulares son poco comunes. El sangrado puede ocurrir casi en cualquier lugar del organismo y se han dado casos de muerte por hemorragia. También, el sangrado menstrual excesivo y la hemorragia posparto ocurren frecuentemente en las mujeres que padecen esta enfermedad. Los antecedentes familiares de trastornos de la coagulación son un factor de riesgo y afectan tanto a hombres como a mujeres por igual.
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