La mononucleosis infecciosa puede ser causada por varios virus y algunos tipos de bacterias diferentes y mucho menos común por parásitos. Las causas más comunes son el virus Epstein-Barr (EB) y el citomegalovirus (neumonia CMV), ambos pertenecientes a la familia del herpes virus. Los síntomas de la infección incluyen irritación de la garganta, que ocurre con menos frecuencia con el CMV que con el EBV. La infección se transmite por medio de la saliva, el contacto sexual, las gotitas respiratorias y las transfusiones sanguíneas. La enfermedad puede afectar a todos los grupos de edades, generalmente ataca personas entre los 10 y los 35 años, aunque su punto de máxima incidencia está en adolescentes entre los 15 y 17 años. Existen algunas características de la enfermedad, como la aparición de linfocitos anormales (glóbulos blancos) en la sangre periférica, donde permanecen por espacio de 2 a 8 semanas; además de alteraciones en el funcionamiento hepático. Aún no se han descrito factores de riesgo diferentes a la edad. La gran mayoría de las personas están expuestas al CMV desde los primeros años de vida, pero no lo advierten debido a que permanecen asintomáticos.
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