La enfermedad tiende a aparecer en personas de mediana edad y en niños y está asociada con una anomalía cromosómica del llamado cromosoma Filadelfia. La leucemia mielógena crónica se caracteriza por una fase crónica que puede durar meses o años. La enfermedad puede presentar o no síntomas durante la fase crónica. Finalmente, los pacientes progresan de la fase crónica a una fase acelerada y más peligrosa, durante la cual las células de la leucemia crecen más rápidamente. La aceleración de la enfermedad puede estar asociada con fiebre (sin infección), dolor óseo y un agrandamiento del bazo. En la mayoría de las personas, la enfermedad progresa a una crisis maligna en un período de 5 años, cuando hay un conteo muy alto de glóbulos blancos inmaduros (células de la leucemia). La fase maligna de la leucemia es muy difícil de tratar. El sangrado e infección pueden presentarse debido a insuficiencia de la médula ósea. La exposición a radiación ionizante y al benceno son factores de riesgo conocidos.
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