El SIDA es la quinta causa de muerte en las personas entre 25 y 44 años en los Estados Unidos. Alrededor de 47 millones de personas en todo el mundo se han infectado con el VIH desde que comenzó la epidemia. El Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) causa el SIDA. Este virus ataca el sistema inmune y deja al organismo vulnerable a una gran variedad de enfermedades y cánceres potencialmente mortales. Las bacterias, levaduras y virus comunes, que generalmente no provocan enfermedades serias en personas con un sistema inmunológico sano, pueden provocar enfermedades fatales en las personas con SIDA. Se ha encontrado el VIH en saliva, lágrimas, tejido del sistema nervioso, sangre, semen (incluido el líquido preseminal), flujo vaginal y leche materna. Sin embargo, sólo se ha comprobado el contagio a otras personas a través de sangre, semen, secreciones vaginales y leche materna. La transmisión del virus ocurre: - Durante el contacto sexual, ya sea oral, vaginal o anal.
- Por vía sanguínea, mediante transfusiones (en la actualidad muy poco común en los Estados Unidos) o al compartir una misma aguja.
- De la madre al niño, una mujer embarazada puede transmitir de manera pasiva el virus a su feto o una madre lactante puede transmitirlo a su bebé.
Hay otros métodos de transmisión menos comunes como una lesión accidental con una aguja, inseminación artificial por un semen donado y a través de un órgano donado. La infección por VIH no se propaga por contacto casual (como un abrazo o por el tacto), por tocar platos, perillas de las puertas o asientos de sanitarios que han sido tocados con anterioridad por una persona infectada con el virus, ni durante la participación en deportes ni por mosquitos. No se transmite a las personas que DONAN sangre u órganos en los Estados Unidos debido a que los hospitales no reutilizan las jeringas y esterilizan todos los dispositivos que se incluyen en estos procedimientos. Sin embargo, el VIH se puede transmitir a la persona que RECIBE sangre u órganos de un donante infectado. Es por esto que los bancos de sangre y los programas de donación de órganos hacen exámenes minuciosos a los donantes, la sangre y los tejidos. Son parte del grupo con mayor riesgo los hombres homosexuales o bisexuales que tienen relaciones sexuales sin protección, los consumidores de drogas intravenosas que comparten las agujas, los compañeros sexuales de personas que participan en actividades de alto riesgo, niños nacidos de madres con VIH y personas que recibieron transfusiones sanguíneas entre 1977 y 1985 (antes del establecimiento de las evaluaciones estándar para buscar el virus en la sangre). El SIDA comienza con una infección de VIH. Es posible que las personas infectadas con el VIH no presenten síntomas durante 10 años o más, aunque sí pueden transmitir la infección a otros durante este período asintomático. Entre tanto, su sistema inmune se va debilitando gradualmente hasta cuando desarrollan el SIDA. La infección aguda de VIH progresa con el tiempo a una infección asintomática de VIH y luego a infección sintomática temprana con VIH. Posteriormente progresa a SIDA (infección por VIH muy avanzada con conteo de células T por debajo de 200). La mayoría de los individuos infectados con el VIH, con el tiempo, progresarán a SIDA. Sin embargo, hay un pequeño grupo de pacientes en los que el SIDA evoluciona muy lentamente o simplemente no evoluciona; estos son los llamados no-progresadores y muchos parecen tener una diferencia genética que evita que el virus se adhiera a ciertos receptores inmunes.
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