Los síntomas del SIDA son principalmente el resultado de las infecciones que no se desarrollan normalmente en personas con un sistema inmunológico sano. Estas son llamadas "infecciones oportunistas". Los pacientes con SIDA tienen su sistema inmunológico destruido por el VIH y son muy susceptibles a dichas infecciones oportunistas. Los síntomas comunes son fiebre, sudoración (particularmente en la noche), glándulas inflamadas, escalofríos, debilidad y pérdida de peso. Ver más adelante, en la sección signos y exámenes, una lista de las infecciones oportunistas comunes y los principales síntomas asociados con ellas. Nota: La infección inicial puede ser asintomática. Algunas personas con infección por VIH pueden permanecer por años sin síntomas entre el tiempo de la exposición y el desarrollo del SIDA. Sin embargo, algunas personas desarrollan lo que se siente como una "gripe" alrededor de dos semanas después de contraer el virus.
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