Hasta este momento, no existe cura para el SIDA. Sin embargo, se encuentran disponibles varios tratamientos que pueden retardar el progreso de la enfermedad por muchos años y mejorar la calidad de vida de aquellas que han desarrollado síntomas. La terapia antiviral suprime la replicación del virus VIH en el organismo. Una combinación de varios agentes antiretrovirales, conocida como Terapia Anti-Retroviral Altamente Activa (HAART), ha sido muy efectiva en reducir el número de partículas de VIH en el torrente sanguíneo (medidas con un examen llamado la carga viral), lo que puede ayudar al sistema inmune a recuperarse durante un tiempo y a mejorar los recuentos de células T. A pesar de que ésta no es una cura para el VIH y las personas en Terapia Anti-Retroviral Altamente Activa con niveles reducidos de VIH aún pueden transmitir el virus a los demás a través del sexo o del uso compartido de agujas, el tratamiento es muy promisorio. Hay buenas evidencias de que, si se controlan los niveles de VIH circulante y se mantiene el recuento de CD4 alto (>200), puede prolongarse y mejorarse significativamente la vida y la calidad de vida. Sin embargo, el VIH tiende a volverse resistente en los pacientes que no toman sus medicamentos cada día. También ciertas cepas de VIH mutan fácilmente y pueden hacerse resistentes a la Terapia Anti-Retroviral Altamente Activa muy rápidamente. En la actualidad están disponibles pruebas genéticas para determinar si el virus es resistente a un medicamento en particular, las cuales pueden ser útiles para determinar la mejor combinación de medicamentos y ajustarla si comienza a fallar. Cuando el VIH se vuelve resistente a la Terapia Anti-Retroviral Altamente Activa, se requiere terapia agresiva para tratar de suprimir la cepa resistente de VIH. Se prueban diferentes combinaciones de medicamentos para intentar reducir la carga viral. Infortunadamente este enfoque no siempre tiene éxito y el paciente por lo general desarrollará SIDA y sus complicaciones. El tratamiento con Terapia Anti-Retroviral Altamente Activa no está exento de riesgos, ya que es una combinación de diferentes medicamentos y cada uno tiene sus propios efectos colaterales. Algunos de estos efectos comunes son: náuseas, dolor de cabeza, debilidad, malestar general y acumulación de grasa en la espalda y en el abdomen ("joroba de búfalo", lipodistrofia). Cuando se utilizan estos medicamentos a largo plazo se puede aumentar el riesgo de ataque cardíaco porque se afecta el metabolismo. Todo médico que prescriba una Terapia Anti-Retroviral Altamente Activa debe seguir cuidadosamente al paciente en busca de los posibles efectos asociados con la combinación de medicamentos administrada. Además, deben hacerse exámenes de sangre rutinarios para medir los recuentos de CD4 y la carga viral (un examen que mide cuanto virus se encuentra en la sangre). El objetivo es alcanzar un recuento de CD4 tan cercano a lo normal como sea posible y bajar los niveles de carga viral de VIH a niveles no detectables. Otros agentes antivirales están en la etapa de investigación y muchos nuevos medicamentos están en desarrollo. Factores de crecimiento que estimulan el crecimiento celular, como el Epogen (eritropoyetina) y el G-CSF, se utilizan, en ocasiones, para el tratamiento de la anemia y de los bajos conteos de glóbulos blancos asociados con el SIDA. También se utilizan medicamentos para prevenir las infecciones oportunistas (como la neumonía por Pneumocystis carinii) y pueden mantener a los pacientes con SIDA más sanos durante períodos de tiempo más largos. Estas infecciones oportunistas se tratan en la medida que se manifiestan.
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