El Clostridium botulinum se encuentra en los suelos y las aguas no tratadas de todo el mundo y produce unas esporas que sobreviven en los alimentos mal conservados o mal enlatados. Allí producen una toxina que al ingerirla, aun en cantidades mínimas, puede provocar intoxicaciones severas. Los alimentos que suelen contaminarse con mayor frecuencia son los vegetales enlatados en casa, cerdo y jamón curados, y el pescado crudo o ahumado. El botulismo también ocurre cuando el organismo penetra por una herida abierta y produce la toxina dentro de ésta. El botulismo infantil es un tipo especial de botulismo, caracterizado por la ingestión y crecimiento de la bacteria viva o sus esporas dentro del tracto gastrointestinal del niño y su causa más común la constituye la ingestión de miel o sirope de maíz. El Clostridium botulinum también aparece como flora normal en las heces de algunos bebés. Cada año, se denuncian cerca de unos 110 casos de botulismo en los Estados Unidos, en su mayoría afectan a niños. La insuficiencia respiratoria causada por la debilidad en los músculos que controlan la respiración es una causa de muerte en hasta un 7% de los casos de botulismo relacionado con los alimentos.
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