La abstinencia es la solución absoluta para prevenir la gonorrea, pero con frecuencia esto no es práctico ni razonable. El comportamiento sexual seguro puede reducir el riesgo. El uso de condones, tanto masculinos como femeninos, disminuye notablemente la probabilidad de contraer una enfermedad de transmisión sexual, pero éstos deben emplearse adecuadamente. El preservativo debe estar en su lugar apropiado desde el comienzo hasta el final de la actividad sexual y debe usarse CADA vez que la persona participa en una actividad sexual, incluyendo sexo oral, con una pareja no monógama u otra que se presuma que está infectada. Los condones no son costosos considerando las consecuencias que conlleva el contraer una enfermedad de transmisión sexual. El tratamiento de todos los compañeros sexuales es esencial para prevenir la reinfección.
|