| La Coxiella burnetii, el agente responsable de la fiebre Q, es un microorganismo que habita primordialmente en animales domésticos como vacas, ovejas, cabras, gatos, al igual que algunos animales salvajes y garrapatas.
Los individuos se contagian por contacto con alimentos contaminados o leche cruda (sin pasteurizar) que contengan la bacteria, inhalación de polvo y gotitas contaminadas con heces, sangre o placenta de animales. El período de incubación es de 2 a 3 semanas y la infección puede presentarse desde una enfermedad asintomática hasta manifestar síntomas considerablemente severos, semejantes a la gripe, que pueden permanecer por espacio de varias semanas. Existe un riesgo importante de infección para los trabajadores de los lugares donde se sacrifican animales, veterinarios, investigadores, procesadores de alimentos y personas responsables del cuidado de ovejas y ganado. Los hombres se infectan con más frecuencia que las mujeres y la mayoría de los pacientes tienen entre 30 y 70 años. En algunas ocasiones, la enfermedad se presenta en niños, especialmente en los que habitan en zonas rurales. En muchas oportunidades, la fiebre Q es un hallazgo accidental en niños menores de 3 años, en los que se trataba de explicar el origen de una neumonía.
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