La bacteria que causa la enfermedad del legionario se ha encontrado en los sistemas abastecedores de agua y se sabe que tiene la propiedad de sobrevivir en ambientes cálidos, húmedos y sistemas de aire acondicionado que existen en edificaciones grandes, incluidos los hospitales. La infección se transmite a través del sistema respiratorio y no se ha demostrado que exista transmisión de la enfermedad de persona a persona.
Desde el inicio de los síntomas, se presenta un empeoramiento típico de la condición durante los primeros cuatro a seis días que sólo ceden completamente en el transcurso de los siguientes cuatro o cinco días. Aunque la enfermedad se ha reportado en niños, con manifestaciones generalmente menos severas, la infección es más común en adultos de edad media y personas mayores.
Entre los factores de riesgo identificados se encuentran el hábito del cigarrillo, enfermedades subyacentes como la insuficiencia renal, cáncer, diabetes o enfermedad pulmonar obstructiva crónica; personas con sistemas inmunosuprimidos por la quimioterapia, medicamentos esteroides o en enfermedades como cáncer, leucemia; alcoholismo; así como ser persona de mediana edad y de edad avanzada e igualmente en pacientes con ventilación mecánica durante un período prolongado.
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