La toxoplasmosis se encuentra en el humano a nivel mundial y en muchas especies animales y de pájaros. El gato es el huésped definitivo del parásito. La infección en humanos proviene del suelo contaminado, manejo inadecuado de los excrementos del gato, ingesta de carne cruda o mal cocida (de cordero, cerdo o res), transmisión de la madre al feto a través de la placenta (infección congénita) o por transfusión de sangre o trasplante de órganos. Más del 80% al 90% de las infecciones primarias son asintomáticas y el período de incubación para los síntomas es de 1 a 2 semanas. La toxoplasmosis congénita es causada por la infección con Toxoplasma gondii en la mujer embarazada; hasta un 50% de estas infecciones transmitidas al feto. Los signos de infección congénita pueden estar presentes al nacer o desarrollarse en los primeros meses de vida. Los bebés pueden mostrar signos de trastornos del sistema nervioso central, agrandamiento del hígado y bazo, ceguera, y retardo mental. La enfermedad también afecta a personas inmunosuprimidas (como resultado de SIDA, cáncer o pacientes con terapias inmunosupresoras); puede afectar el cerebro, pulmón, corazón, ojos o hígado.
|