Las infecciones del oído son comunes en los bebés y en los niños, en parte porque sus trompas de Eustaquio se obstruyen fácilmente. Cada oído posee una trompa de Eustaquio que va desde el oído medio hasta la parte posterior de la garganta. La función de estas trompas consiste en drenar líquido y bacterias que están presentes de manera normal en el oído medio. Sin embargo, si la trompa de Eustaquio se obstruye, se puede presentar una acumulación de líquido e infectarse. Cualquier factor que provoque la inflamación o irritación de las trompas de Eustaquio y de las vías respiratorias superiores o que ocasione la sobreproducción de líquido, puede conllevar a la obstrucción de las trompas. Algunos de estos factores son: Otro de los factores que podría aumentar las posibilidades de que se presenten infecciones en el oído es cuando un niño pasa mucho tiempo acostado de espalda bebiendo algo, como sucede con el tetero y con los posillos de beber a sorbitos. Contrario a la opinión popular, el hecho de que entre agua en los oídos no provoca una infección aguda de los mismos, a menos que el tímpano se encuentre perforado a causa de un episodio previo. Las infecciones del oído se presentan con más frecuencia durante el invierno. Una infección del oído en sí misma no es contagiosa, pero en un grupo de niños puede propagarse un resfriado y hacer que algunos de ellos sufran este tipo de infecciones. Entre algunos de los factores de riesgo se incluyen los siguientes: - No ser amamantado
- Haber tenido recientemente una infección del oído
- Haber tenido recientemente una enfermedad de cualquier tipo (ya que esto disminuye la resistencia del cuerpo a la infección)
- Guarderías (especialmente con más de 6 niños)
- Uso de biberones
- Factores genéticos (la propensión a las infecciones se puede presentar en familias completas)
- Cambios de altitud o de clima
- Climas fríos
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