El ántrax es causado por la bacteria Bacillus anthracis y aunque esta enfermedad afecta comúnmente a ciertos animales ungulados como ovejas y cabras, los humanos también la pueden adquirir. A través de la historia, el principal factor de riesgo para la adquisición del ántrax por inhalación es respirar las esporas del ántrax "aerosolizadas" que resultan de procesos industriales como la curtiduría y el procesamiento de la lana. El ántrax por inhalación es un agente potencial que puede usarse como arma biológica o en bioterrorismo. Aunque se cree que al menos 17 países tienen un programa de armas biológicas, se desconoce cuántas naciones o grupos se encuentran actualmente trabajando con la bacteria. La mayoría de los expertos en bioterrorismo han concluido que es tecnológicamente difícil utilizar el ántrax de manera efectiva como arma a gran escala. El ántrax por inhalación se desarrolla cuando las esporas del ántrax entran al pulmón. Una persona puede tener esporas en los pasajes nasales (lo cual indica exposición), pero no significa que adquiera la enfermedad. De hecho, la terapia antibiótica, después de una exposición confirmada o de la que se sospeche, puede ayudar a prevenir la enfermedad. Para que una persona desarrolle la enfermedad se requiere que las esporas germinen, proceso que puede llevar varios días o incluso hasta 60 días para que se presente. Las esporas se desplazan hacia los ganglios linfáticos y una vez que germinan inducen la liberación de varias substancias tóxicas (toxinas) lo cual genera hemorragia, hinchazón y muerte tisular. La forma principal del ántrax por inhalación comprende la infección hemorrágica de los ganglios linfáticos del tórax (mediastinitis hemorrágica) y hasta la mitad de los individuos afectados pueden desarrollar meningitis hemorrágica. El ántrax inhalatorio cursa generalmente con dos etapas. La primera etapa puede durar desde horas hasta unos cuantos días y sus síntomas son similares a los de la gripe con fiebre, dolor de cabeza, tos, dificultad respiratoria y dolor torácico. La segunda etapa con frecuencia se desarrolla súbitamente y es notoria por presentar dificultad respiratoria, fiebre, shock y es altamente mortal hasta en un 90% de los individuos debido a la acumulación de las toxinas.
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