Hay cuatro pares de senos, los cuales son cavidades en los huesos que están alrededor de la nariz y que se conectan a la cavidad nasal por orificios pequeños. Normalmente, el aire entra y sale de ellos, mientras el moco y los líquidos drenan hacia la nariz. La sinusitis aguda afecta aproximadamente a 3 de cada 1.000 personas; de hecho, algunas personas nunca sufren sinusitis, mientras que otras la desarrollan con frecuencia, especialmente los pacientes con fibrosis quística. Generalmente, se presenta después de las infecciones respiratorias tales como resfriados. La sinusitis se presenta cuando hay una colección de pus sin drenar en uno o más de los senos. Los trastornos que causan inflamación de las membranas de la nariz, como la rinitis alérgica o las infecciones respiratorias virales, son la causa más frecuente porque la inflamación evita que el fluido drene normalmente. Además, un tabique nasal desviado u otra obstrucción de la nariz puede atrapar también el fluido en un seno. Algunas veces, nadar o sumergir la cabeza en el agua puede permitir la entrada de agua y bacterias al seno, provocando irritación e infección. El fluido atrapado en el seno puede llegar a infectarse con bacterias, virus u hongos y las infecciones dentales como el abceso dental pueden diseminarse hasta el seno e infectarlo directamente. La sinusitis aguda es el resultado más común de una infección bacteriana. La sinusitis crónica es menos común que la aguda y cuando hay recaídas frecuentes de sinusitis o ésta dura por un tiempo prolongado, se clasifica como crónica. El dolor de la sinusitis resulta de la inflamación misma o de la presión dentro del seno por la acumulación del fluido sin drenar.
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