La infección por CMV es muy común y la mayoría de los adultos sanos tienen anticuerpos (una indicación de una infección previa) contra CMV en la sangre. Usualmente, el CMV es asintomático; pero las infecciones serias por CMV se pueden presentar en personas con trastornos en la inmunidad, como los pacientes con SIDA, receptores de trasplantes de órganos y trasplantes de médula ósea y personas que reciben quimioterapia u otros tratamientos inmunosupresores. La enfermedad por CMV es una complicación común del trasplante de órganos. La neumonía por CMV ocurre en el 20% de los receptores de trasplantes de médula ósea. El riesgo de infección es mayor entre las 5 y 13 semanas después del trasplante. Entre las complicaciones de infección por CMV en individuos con SIDA se encuentran, entre otros, una enfermedad semejante a la mononucleosis (mononucleosis por CMV), neumonía por CMV, inflamación de la retina (retinitis por CMV) y enfermedad intestinal. Además, el CMV puede incrementar la replicación del VIH en individuos infectados. La neumonía por CMV está asociada con fiebre, tos y dificultad respiratoria (disnea). La neumonía por CMV se presenta con mayor frecuencia junto con neumonía por neumocitis. La disminución de los niveles de oxígeno en la sangre (hipoxemia) en asociación con neumonía por CMV a menudo pronostica un resultado mortal.
|