En los Estados Unidos, la enfermedad está limitada a la región occidental y prevalece más de marzo a septiembre, especialmente en mayo y junio. Los síntomas comienzan alrededor de 3 a 6 días después de la picadura de la garrapata. La fiebre continúa por 3 días, desciende y después de 1 a 3 días sube de nuevo por otros días más. Los factores de riesgo son la actividad al aire libre y las picaduras de garrapata recientes. La incidencia es alta en Colorado, donde hasta el 15% de los campistas habituales presentan exposición pasada (sobre la base de los anticuerpos) y es mucho más baja en el resto de los Estados Unidos.
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