La endocarditis infecciosa es un tipo de inflamación (irritación con presencia de células inmunes adicionales) de las válvulas cardíacas. Puede afectar el músculo (miocarditis) y el revestimiento del corazón (pericarditis). La mayoría de las personas que desarrollan una endocarditis infecciosa tienen una enfermedad cardíaca subyacente. Las fuentes de la infección pueden ser una bacteremia (presencia de bacterias en la sangre) transitoria, que es común durante los procedimientos quirúrgicos y de diagnóstico dentales, del tracto respiratorio superior, urológico y del tracto gastrointestinal inferior. La infección puede producir masas en las válvulas, en el revestimiento cardíaco y en el revestimiento de los vasos sanguíneos. Estas masas pueden desprenderse y enviar coágulos al cerebro, los pulmones, los riñones y el bazo. Muchas bacterias pueden causar endocarditis, pero hay un organismo bucal común, el Streptococcus viridans, responsable de cerca de la mitad de todas las endocarditis bacterianas. Otros organismos comunes son los Staphylococcus y los Strepteptococcus del grupo D; los menos comunes son Pseudomona, Serratia, Candida y otros. La endocarditis puede desarrollar síntomas de forma lenta (subaguda) o repentina (aguda) y la fiebre está presente en ambas. En la forma más lenta, la fiebre puede presentarse a diario durante meses, antes de que aparezcan los síntomas. Otros de los síntomas no específicos son fatiga, malestar (general), dolor de cabeza y sudoración en las noches. A medida que la enfermedad progresa, las uñas pueden empezar a mostrar pequeñas líneas oscuras, llamadas hemorragias en astilla. El médico puede escuchar soplos cambiantes y detectar un agrandamiento del bazo y anemia leve. Los soplos son causados por cúmulos de bacterias, fibrinas y detritus celulares, llamados excrecencias, que se acumulan en las válvulas cardíacas; la válvula mitral es la más comúnmente afectada, seguida de la aorta. Las condiciones pre-existentes que incrementan las posibilidades de desarrollar una endocarditis son: Dado que el Streptococcus viridans es un organismo común de la boca, los procedimientos dentales son la causa más común de endocarditis bacteriana, lo cual puede colocar a los niños con condiciones cardíacas congénitas en riesgo de contraer una endocarditis. A los niños con cualquier tipo de enfermedad cardíaca congénita se les deben administrar antibióticos antes de iniciar cualquier procedimiento dental.
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