La infección por VIH asintomática está caracterizada por un período de tiempo variable cuando ocurre un lento deterioro del sistema inmunológico, sin síntomas clínicos. Hay un descenso en el conteo de CD4, un indicador del funcionamiento inmunológico. La duración de esta fase es altamente variable entre individuos y se correlaciona con el nivel de replicación del HIV en cada individuo, al igual que las diferencias en la forma en que el sistema inmune maneja el virus. En algunos individuos, este período de tiempo puede durar 10 años o más, mientras que en otros, los síntomas clínicos y el empeoramiento de la función inmune se presenta después de unos años de la infección original.
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