La examinación del ojo puede revelar varios patrones de movimiento del ojo para determinar si el daño se presenta sólo en el tercer nervio craneano o hay compromiso en otros nervios. A menudo, la mirada está desalineada. La reacción de la pupila puede o no ser normal y a veces se presenta también dolor en el ojo. En algunos casos, puede que no sea claro si el daño al nervio se debe a la diabetes o a alguna otra causa, como un aneurisma. En algunos casos, se puede necesitar una punción lumbar y un angiograma para descartar otras causas.
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