Todas las convulsiones son causadas por trastornos eléctricos anormales en el cerebro. Las convulsiones parciales (focales) se presentan cuando esta actividad eléctrica permanece confinada a un área limitada del cerebro y, algunas veces, pueden progresar a convulsiones generalizadas que afectan todo el cerebro. Las convulsiones parciales se pueden caracterizar más ampliamente como simples (que no afectan la conciencia y la memoria) o complejas (que afectan la conciencia, el comportamiento y la memoria de eventos precedentes, durante e inmediatamente posteriores a la convulsión). La actividad eléctrica anormal resulta de áreas localizadas de tejido cerebral anormal. Dichas áreas pueden haber estado presentes desde el nacimiento o antes (congénitas) o se pueden desarrollar después de un trauma craneano, infecciones, accidente cerebrovascular y otras condiciones. En muchos pacientes no se puede determinar una causa obvia. Es menos probable que las convulsiones en los niños sean causadas por una lesión definida como lo es cuando afectan a los adultos. Una convulsión parcial (focal) puede ocurrir a cualquier edad, como un episodio único o como un trastorno convulsivo crónico repetitivo (epilepsia), y se observa con menos frecuencia en niños que en adultos, aunque aún representa alrededor del 45% de los trastornos convulsivos pediátricos. Los factores de riesgo incluyen cualquier lesión al cerebro por cualquier razón, lo cual abarca trauma, apoplejía, tumores cerebrales, infecciones (como la meningitis) o cirugía previa del cerebro.
|