La hemorragia subaracnoidea se presenta en aproximadamente 1 de cada 10.000 personas, causando alrededor de un 5 a 10% de los accidentes cerebrovasculares. Este trastorno es más común en personas de 20 a 60 años y es ligeramente más frecuente en la mujer que en el hombre. La causa más común de cualquier forma de hemorragia subaracnoidea es el trauma. En el caso de hemorragia subaracnoidea espontánea, en el 95% de los casos es el resultado de la ruptura de un aneurisma. Un pequeño porcentaje de hemorragias subaracnoideas tiene un patrón no aneurísmico. Se presentan espontáneamente y por lo general se localizan en el área cerebral denominada las cisternas perimesencefálicas. El pronóstico de este tipo de hemorragia es excelente. A diferencia de la mayoría de las hemorragias que son provocadas por rupturas arteriales, se cree que este tipo es causado por la ruptura de una vena o un capilar. La hemorragia subaracnoidea se produce cuando hay sangrado en el espacio entre el cerebro y la membrana aracnoidea (membrana media que cubre el cerebro). Esto puede ocurrir debido a la ruptura de un aneurisma cerebral o a una malformación arteriovenosa, pero algunas veces se produce por causas no identificadas. Los riesgos son: trastornos asociados con aneurisma o vasos sanguíneos debilitados incluyendo antecedentes de enfermedad poliquística del riñón, displasia fibromuscular (FMD), otros trastornos del tejido conectivo, aneurismas en otros vasos sanguíneos, presión sanguínea alta y consumo de cigarrillos. El trastorno puede causar daño cerebral permanente por isquemia (interrupción del flujo sanguíneo) o por la presencia de sangre en y alrededor de los tejidos del cerebro.
|