La neurosífilis ocurre en 15 a 20% de todas las infecciones tardías o sífilis terciaria y es una complicación progresiva y potencialmente mortal. Existen cuatro formas diferentes de neurosífilis: asintomática, meningovascular, tabes dorsal y paresia general. La neurosífilis asintomática precede a la sífilis sintomática y se presenta en el 15% de las personas con sífilis latente. En este caso, pueden encontrarse anomalías en el líquido cefalorraquídeo, sin que los síntomas estén presentes. En la neurosífilis meningovascular, pueden presentarse parálisis del nervio craneal y anomalías de la pupila, entre una amplia variedad de síntomas. Esto puede también causar daño a los vasos sanguíneos, ocasionando un accidente cerebrovascular. En el tabes dorsal, se presenta degeneración progresiva de la médula espinal que ocasiona incapacidad para caminar. En la paresia general, se presentan parálisis, temblores, convulsiones y deterioro mental como resultado del daño a las células del cerebro. Se pueden presentar gomas sifilíticos (lesiones inflamatorias) en cualquier parte del cerebro o en la médula espinal y pueden causar una gran variedad de déficits neurológicos. La meningitis sifilítica aséptica ocurre como infección crónica y puede involucrar dolores de cabeza, cambios cognoscitivos y anomalías de los nervios craneales.
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