No existe cura específica para la parálisis cerebral y el objetivo del tratamiento es proporcionar la máxima independencia al paciente. El tratamiento se orienta hacia los síntomas presentados y puede incluir fisioterapia, prótesis, anteojos apropiados y ayudas auditivas, medicamentos, educación especial o escuelas apropiadas y, en casos severos, instituciones especializadas. Se aconseja la asistencia a escuelas regulares a menos que la discapacidad física o mental lo haga imposible. Las ayudas audiovisuales u otros equipos deben ser diseñados específicamente para la discapacidad particular y pueden ayudar en la comunicación y el aprendizaje. Además, puede requerirse fisioterapia y ocupacional, intervención ortopédica u otros tratamientos. Entre los medicamentos que se indican están los relajantes para disminuir los temblores y la espasticidad, y anticonvulsivantes para prevenir o reducir la frecuencia de las convulsiones. La cirugía puede ser necesaria en algunos casos para liberar las contracturas en las articulaciones, las cuales son un problema progresivo asociado con la espasticidad. También puede ser necesaria para colocar tubos de alimentación y controlar el reflujo gastroesofágico. Recientemente, el uso de inyecciones con la toxina botulínica ha mostrado reducción o retraso en la necesidad de una cirugía.
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