La hemorragia intracerebral puede afectar a cualquier persona sin distinción de edad, sexo o raza aunque es más común en las personas mayores. El sangrado puede ocurrir en cualquier parte del cerebro, y la sangre se puede acumular en los tejidos o en el espacio subaracnoideo (el espacio entre el cerebro y las membranas que lo recubren, las meninges). La hemorragia puede ser aislada, en una parte de uno de los hemisferios cerebrales (hemorragia intracerebral lobar), o puede ocurrir en otras estructuras del cerebro tales como tálamo, ganglios basales, puente o cerebelo. La hemorragia intracerebral que no es causada por trauma ocurre más comúnmente en los ganglios basales. La hemorragia intracerebral puede ser causada por lesión en la cabeza (trauma), sangrado en un tumor o anormalidades de los vasos sanguíneos (aneurisma cerebral o angioma, tumores que involucran los vasos sanguíneos) o por una anomalía en la coagulación sanguínea. Cuando la hemorragia intracerebral no es causada por una de estas condiciones, está asociada con más frecuencia con alta presión sanguínea (hemorragia intracerebral hipertensiva). En algunos casos, no es posible determinar la causa. El sangrado irrita los tejidos del cerebro causando hinchazón (edema cerebral), y puede formarse una masa (hematoma). Tanto el edema cerebral como la presencia de un hematoma dentro del cerebro imponen mayor presión sobre los tejidos y finalmente los destruyen. Los síntomas varían dependiendo de la magnitud del daño y la localización del sangrado. Los factores de riesgo para de hemorragia intracerebral, además de los trastornos causantes, incluyen:
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