No hay cura conocida para el trastorno. En caso de que los síntomas sean severos y progresivos, se recomienda el tratamiento con el objetivo de reducirlos. Los corticosteroides como la prednisona se prescriben para reducir la inflamación, a menudo a largo plazo, por meses o años, o hasta cuando los síntomas cedan. También se pueden recomendar otros medicamentos, particularmente los que suprimen el sistema inmune. Se deben tratar los síntomas. Por ejemplo, una parte del cuerpo entumecida debe ser protegida de daño. Las áreas débiles pueden requerir fisioterapia o prótesis para ayudar con la movilización y capacidad para funcionar. Los trastornos siquiátricos o la demencia pueden requerir intervenciones de seguridad, ayuda con el cuidado del paciente y otros tratamientos como medicamentos para la depresión. Los trastornos pituitarios pueden responder a los tratamientos convencionales, como el reemplazo de hormonas.
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