| La apoplejía secundaria a la aterosclerosis afecta aproximadamente a 2 de cada 1.000 personas o a cerca del 50% de todas las personas que sufren apoplejías. Las apoplejías son la tercera causa de muerte en la mayoría de los países desarrollados, incluyendo los Estados Unidos. La apoplejía secundaria a la ateroesclerosis es más común en personas mayores de cincuenta años. La incidencia de la apoplejía aumenta sensiblemente con la edad. El riesgo se duplica cada década después de los 35 años de edad. Cerca del 5% de las personas, mayores de 65 años, han tenido por lo menos una apoplejía. Dicho trastorno se presenta más en hombres que en mujeres.
La aterosclerosis ("endurecimiento de las arterias") es una condición en la cual la grasa se deposita en el revestimiento interior de las arterias y se desarrolla la placa aterosclerótica (una masa que se compone de depósitos grasos y plaquetas de sangre). La placa puede obstruir (ocluir) la arteria por sí sola o puede provocar un coágulo (trombo) en ese lugar, causando trombosis cerebral (apoplejía trombótica). La oclusión de la arteria se desarrolla lentamente. La placa aterosclerótica no causa necesariamente apoplejía. Hay muchas conexiones pequeñas entre las diversas arterias del cerebro. Si el flujo sanguíneo disminuye gradualmente, estas conexiones pequeñas aumentan su tamaño y "sirven de derivación" para el área obstruida (circulación colateral). Si hay suficiente circulación colateral, aun una arteria totalmente obstruida no causará deficiencias neurológicas. Un segundo mecanismo de seguridad dentro del cerebro radica en el hecho de que las arterias son tan grandes que el 75% de los vasos sanguíneos pueden obstruirse y aun así habría un flujo sanguíneo adecuado hacia esa área del cerebro. La aterosclerosis obstruye los vasos sanguíneos, causando isquemia (disminución de la oxigenación del tejido asociada con insuficiente flujo sanguíneo) e infarto (muerte del tejido asociado con isquemia). Los fragmentos de placa ateroesclerótica o coágulos pueden viajar en el torrente sanguíneo (embolismo); sin embargo, las apoplejías causadas por embolismo son, por lo general, secundarias al embolismo cardiogénico (coágulos que se desarrollan por trastornos del corazón y que luego se desplazan al cerebro). Cualquiera que sea la fuente del embolismo, el coágulo viaja por el torrente sanguíneo y se atora en una arteria pequeña del cerebro. Esta apoplejía ocurre súbitamente con deficiencia neurológica máxima e inmediata (pérdida de la función cerebral). Los riesgos de sufrir la apoplejía secundaria a la aterosclerosis son: antecedentes de presión sanguínea alta (la hipertensión se presenta en cerca del 70% de las víctimas de apoplejía); enfermedad vascular periférica; cigarrillo; accidente isquémico transitorio u otra enfermedad cerebrovascular; alto nivel de lípidos en la sangre o niveles altos de homocisteína; diabetes mellitus; obesidad; sedentarismo y enfermedad del riñón que requiera diálisis.
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