Los estados de confusión aguda suelen ser el resultado de una enfermedad física o mental y, por lo general, son temporales y reversibles. Los trastornos que producen delirio son muchos y muy variados, entre los que se cuentan las condiciones de privación de oxígeno al cerebro y otras sustancias. El delirio puede ser causado por enfermedades de los sistemas del cuerpo distintos al cerebro, por envenenamiento, por desequilibrios de líquido/electrolito o ácido/básico y por otras condiciones agudas y graves. Las infecciones como las del tracto urinario o la neumonía pueden desencadenar el delirio en individuos con daño cerebral preexistente (apoplejías o demencia previas). Entre más trastornos cerebrales preexistentes se hayan presentado antes del problema (infección, envenenamiento, desequilibrio electrolítico, falta de oxígeno) más alta será la posibilidad de desarrollar el delirio.
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