La cocaína es un producto de la planta de coca y es una droga ilegal. No es una droga narcótica (una droga que ocasiona somnolencia y sueño, típicamente heroína u otros opiáceos) aunque se las agrupa bajo una sola denominación por parte del sistema legal. La cocaína es un estimulante fuerte que incrementa la actividad del sistema nervioso central (asociada con el cerebro y médula espinal) y el sistema nervioso periférico (los nervios que se desprenden de la médula espinal). Se ingiere de varias formas y métodos: la cocaína en polvo (clorhidrato) se puede inhalar, ser inyectada, comerse o aplicarse a otras membranas mucosas como la vagina o el recto. La forma freebase (base libre), a menudo llamada crack, se puede fumar. La cantidad requerida para producir un efecto varía de acuerdo con el individuo, la pureza de la droga y los medios utilizados para consumirla. Usualmente se necesita una cantidad menor si se inyecta en la vena o si se fuma. El consumo de cocaína ha estado asociado con muchos problemas médicos tales como: colapso cardiovascular (corazón y vasos sanguíneos), latidos irregulares del corazón, ataque cardíaco, daño de los pulmones, daño al feto, transmisión de enfermedades a través de la sangre debido al uso de inyecciones con agujas contaminadas y grandes elevaciones de la temperatura. La cocaína también causa cambios en el estado de ánimo, delirio, dolor de cabeza de tipo migrañoso, convulsiones, accidente isquémico transitorio (AIT) y apoplejías. Aunque no produce los síntomas dramáticos de retraimiento que se observan con la heroína, la cocaína es extremadamente adictiva y los usuarios que dejan de consumirla experimentan deseo por la droga, depresión y letargo severos. La apoplejía secundaria a la cocaína ocurre, probablemente, porque la cocaína hace que los vasos sanguíneos se constriñan (estrechen), lo que conlleva al aumento de la presión sanguínea (hipertensión). Dicha vasoconstricción puede ser tan severa que reduce o bloquea el flujo sanguíneo de las arterias en el cerebro. La apoplejía secundaria a la cocaína es más común en hombres menores de cuarenta años y entre los riesgos está un antecedente reciente de consumo de cocaína. En algunas personas que han sufrido apoplejía después de consumir cocaína, se ha encontrado una malformación arteriovenosa subyacente que podría haberlos predispuesto a la enfermedad. En dichos casos, la apoplejía se debe al sangrado cerebral contrario a la disminución del flujo sanguíneo.
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