La parálisis general es una forma de neurosífilis, una manifestación de una infección tardía con sífilis que no ha sido tratada y es una complicación progresiva potencialmente mortal. La infección causa amplio daño a los nervios del cerebro que provoca cambios de personalidad, cambios en el estado de ánimo, reflejos hiperactivos, dolor ("dolores relámpago", dolores agudos y breves en todas partes que son característicos del tabes dorsal), cambios oculares con respuesta pupilar anormal, función mental anormal que incluye alucinaciones e ilusiones, disminución del desempeño intelectual (memoria, cálculos, juicio, autocrítica) y cambios en el lenguaje. La parálisis general comienza de manera característica aproximadamente a los 15-20 años después de la infección original con sífilis. Entre los factores de riesgo se pueden mencionar infección previa por sífilis e infección previa por otras enfermedades de transmisión sexual como gonorrea (la cual puede ocultar los síntomas de la infección por sífilis). Las infecciones por sífilis se transmiten principalmente mediante el contacto sexual con una lesión infectada, pero se pueden transmitir también ocasionalmente por contacto no sexual.
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