La apoplejía secundaria a la estenosis de la carótida se presenta cuando una gran porción de una o de ambas arterias carótidas (las arterias en el cuello que suministran sangre al cerebro) se estrecha o resulta obstruida. La ateroesclerosis (endurecimiento de las arterias) es una condición en la cual la grasa se deposita en el revestimiento interno de las arterias y se forma la placa ateroesclerótica (una masa que se compone de depósitos grasos y plaquetas sanguíneas). La placa puede obstruir (ocluir) la arteria o puede provocar un cogulo (trombo) en el lugar donde está se encuentra. La oclusión de la arteria se desarrolla lentamente; de lo contrario un émbolo de la placa aterosclerótica puede desprenderse y desplazarse hasta una arteria cerebral ocasionando una oclusión distal o lejos del sitio inicial donde se desarrolló la placa. La placa ateroesclerótica no necesariamente conduce a que se presente apopleja, ya que hay muchos vasos sanguíneos pequeños alrededor de las arterias carótidas. Si el flujo sanguíneo disminuye gradualmente, estas conexiones pequeñas aumentan su tamaño y "sirven de derivación" del área obstruida (circulación colateral). Si hay suficiente circulación colateral, incluso una arteria totalmente bloqueada no podría causar déficits neurológicos. Un segundo mecanismo de seguridad es que las arterias son tan grandes que el 70% de los vasos sanguíneos pueden estar ocluidos y aún así habrá un flujo sanguíneo adecuado hacia el cerebro. La apoplejía secundaria a la estenosis de la carótida es más común en personas mayores y, a menudo, hay enfermedad cardíaca ateroesclerótica y/o diabetes mellitus subyacente. Los riesgos son los mismos que para la apoplejía secundaria a ateroesclerosis.
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