El médico puede diagnosticar el parkinsonismo secundario basado en la historia clínica, los síntomas que se presentan y el examen físico. Sin embargo, los síntomas pueden ser difíciles de evaluar especialmente en los ancianos. Por ejemplo, puede ser que el temblor no se presente cuando la persona está sentada tranquilamente con sus brazos sobre su regazo. Los cambios de postura pueden ser similares a los de la osteoporosis u otros cambios relacionados con el envejecimiento. La falta de expresión facial puede ser un signo de depresión. El examen físico puede mostrar un incremento en el tono muscular, temblores tipo Parkinson y dificultad para iniciar o completar movimientos voluntarios. Por lo general los reflejos son normales. Generalmente, los exámenes no son específicos para el parkinsonismo secundario pero se pueden utilizar para confirmar o descartar otros trastornos que pueden ocasionar síntomas similares.
|