El objetivo del tratamiento es el control de los síntomas. Puede ser que no se requiera tratamiento si los síntomas son leves. Si la condición es causada por un medicamento, se deben sopesar los beneficios del medicamento contra la severidad de los síntomas. El médico puede suspender o cambiar los medicamentos si eso es lo apropiado. El tratamiento de condiciones subyacentes (tales como apoplejía e infecciones) puede reducir los síntomas. Si los síntomas interfieren con la capacidad de realizar las acitividades cotidianas, se pueden utilizar medicamentos. A medida que cambien los síntomas puede ser necesario el ajuste del tipo de medicamento, y/o la dosis, el horario o la combinación de éstos. Es muy importante que el médico controle y haga seguimiento al tratamiento ya que muchos de estos medicamentos pueden causar efectos secundarios severos. Como norma general, la respuesta del parkinsonismo secundario a toda la terapia médica es menos impresionante comparada con la de la enfermedad de Parkinson. Los medicamentos utilizados pueden ser: - amantadina o medicamentos anticolinérgicos
- levodopa/carbidopa
- agonistas dopamínicos
Otros medicamentos adicionales pueden ser: antihistamínicos, antidepresivos, inhibidores de monoaminooxidasa u otros para ayudar a reducir los síntomas o controlar los efectos secundarios de los medicamentos del tratamiento principal. Es de suma importancia la salud y nutrición en general. El ejercicio debe continuar, ajustando el nivel de actividad de acuerdo con los cambios de nivel de energía que puedan ocurrir. Se recomienda el descansar con regularidad y evitar el estrés, debido a que el cansancio o el estrés pueden empeorar los síntomas. La fisioterapia, terapia del habla y terapia ocupacional pueden ayudar a promover el funcionamiento e independencia del paciente y a la vez mantener las destrezas, una actitud positiva y minimizar la depresión. Para las personas que están experimentando algunas dificultades con las actividades cotidianas, puede ser de mucho beneficio el uso de ayudas sencillas como pasamanos, barandas colocadas en áreas de la casa de uso frecuente, implementos especiales para comer u otros aparatos. Los servicios sociales o de asesoramiento pueden ayudar a enfrentar este trastorno y obtener asistencia cuando sea apropiado (tales como equipos de seguridad, servicio de comidas a domicilio, servicios voluntarios o cualquier otra ayuda). El apoyo emocional puede ayudar a enfrentar los cambios que ocasiona la enfermedad. Este apoyo puede incluir el de la Fundación Nacional para el Parkinson (National Parkinson's Foundation) de los Estados Unidos , u otros grupos de apoyo (ver grupo de apoyo para enfermedad de Parkinson).
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