El tratamiento incluye medidas para salvar la vida, alivio de los síntomas, reparación de la causa de la hemorragia, prevención de las complicaciones e inicio de la recuperación tan pronto como sea posible; esta última se puede presentar a lo largo del tiempo en la medida que otras áreas del cerebro asuman la función de las áreas dañadas. TRATAMIENTO INMEDIATO
El tratamiento se suministra de manera ideal en una unidad de cuidado intensivo, donde se pueden detectar de manera inmediata las complicaciones. El personal médico presta atención cuidadosa a la respiración debido a que, en algunas ocasiones, las personas con hemorragia cerebral desarrollan patrones de respiración muy irregulares e inclusive dejan de respirar por completo. Una persona que está sufriendo una apoplejía hemorrágica puede ser incapaz de proteger la vía respiratoria durante la tos o el estornudo a causa de la alteración de la conciencia. La saliva o las secreciones pueden bajar por "el conducto equivocado", lo cual es una condición potencialmente seria y puede provocar problemas pulmonares como neumonía por aspiración. Con el fin de tratar y prevenir estos problemas respiratorios, puede ser necesario colocar un tubo a través de la boca hacia la tráquea para iniciar la ventilación mecánica. La presión sanguínea puede ser muy alta o muy baja en pacientes con hemorragia cerebral. Estos problemas deben ser atendidos inmediatamente por los médicos. Además, el sangrado cerebral puede provocar inflamación del tejido cerebral circundante, lo que puede requerir terapia con algunos medicamentos denominados agentes hiperosmóticos (manitol, glicerol y soluciones salinas hipertónicas). Se puede recomendar reposo en cama para evitar el aumento de la presión en la cabeza (presión intracraneal), lo que puede comprender evitar actividades como agacharse, estirarse, acostarse completamente horizontal, cambios repentinos de posición o actividades similares. Los laxantes o los reblandecedores de heces pueden ayudar a evitar el esfuerzo durante la evacuación (este esfuerzo también produce incremento de la presión intracraneal). Los analgésicos y los medicamentos contra la ansiedad pueden aliviar el dolor de cabeza pero deben utilizarse con precaución, ya que pueden reducir el nivel conciencia y producir la impresión equivocada de que el paciente está empeorando. Se pueden prescribir medicamentos antihipertensivos para reducir moderadamente la presión sanguínea alta y es posible que sea necesario utilizar medicamentos como fenitoína para prevenir o tratar convulsiones. En los casos en los que se presenta dificultad para deglutir, puede ser necesario recurrir a suplementos de líquidos y nutrientes, ya sea por vía intravenosa o a través de una sonda de alimentación al estómago (sonda de gastrostomía). La dificultad para deglutir puede ser temporal o permanente. Es recomendable colocar al paciente en posición adecuada, indicarle ejercicios para mejorar el rango de movimiento, darle terapia de lenguaje, terapia ocupacional, fisioterapia u otras intervenciones para prevenir complicaciones y promover al máximo la recuperación de las funciones. TRATAMIENTO QUIRÚRGICO
En algunas ocasiones, son necesarias intervenciones quirúrgicas para salvar la vida de los pacientes o para mejorar sus posibilidades de recuperación significativa y el tipo de cirugía depende de la causa específica del sangrado cerebral. Por ejemplo, el objetivo de la cirugía para el sangrado subaracnoideo es suprimir las posibilidades de un segundo sangrado por cualquier aneurisma identificado, el cual casi siempre sería fatal. El cirujano debe abrir la piel y el cráneo para exponer la base del cerebro, donde se localiza el aneurisma y pinzarlo, lo cual evita el escape futuro de sangre de la arteria afectada. Cuando la cirugía es muy riesgosa o técnicamente imposible, se puede intentar una embolización con espiral. Este procedimiento consiste en la inserción de una espiral especial dentro del aneurisma a través de un catéter insertado en una arteria. Este llena literalmente el aneurisma, lo que evita la fuga de sangre posterior. Para otros tipos de sangrado, puede ser necesaria ocasionalmente la extracción del hematoma, especialmente cuando el sangrado se presenta en la parte posterior del cerebro. En la actualidad, algunos médicos están investigando si la inyección de un "reforzador de coágulos" dentro del hematoma puede facilitar la extracción de hemorragias cerebrales a través de agujas o catéteres, lo que permite, por ende, una cirugía menos invasiva. Un problema común relacionado con el sangrado cerebral es la hidrocefalia, que es la acumulación de líquido acuoso dentro de las cavidades cerebrales denominadas ventrículos. Para resolver este problema, puede ser necesario drenar el líquido con un procedimiento especial denominado ventriculostomía. Existen diferentes tratamientos disponibles para la AVM, que incluyen la extracción quirúrgica de la red AVM, radiocirugía (utilizando radiación ionizante para disminuir el tamaño de la AVM) y embolización intra-arterial (un procedimiento en el cual se inyecta pegante dentro de la AVM para cerrar la conexión entre arterias y venas). TRATAMIENTO A LARGO PLAZO:
El tiempo de recuperación y la necesidad de un tratamiento a largo plazo varían mucho de un caso a otro. La terapia física puede ser beneficiosa para algunas personas. Se debe estimular al paciente a realizar cierta actividad dentro de las limitaciones físicas. Es necesario buscar formas alternativas de comunicación, como dibujos, señales verbales, demostraciones u otras, dependiendo del tipo o alcance de la deficiencia en el lenguaje. Las terapias de lenguaje y las ocupacionales, así como otras intervenciones, pueden incrementar la capacidad de las personas para desempeñarse. Para el control de la incontinencia se puede requerir una cateterización urinaria o programas para el control de la vejiga o de los intestinos. Se debe considerar la seguridad del ambiente en donde se encuentra el paciente, dado que algunas víctimas de apoplejías no parecen estar conscientes de su entorno en el lado afectado. Otras muestran una marcada indiferencia o una falta de juicio, lo que acrecienta la necesidad de tomar medidas de seguridad. Es posible que se tenga que recurrir a hogares de cuidado diario de adultos, residencias, hogares para convalecientes o cuidados en el hogar para proveer un ambiente seguro, controlar el comportamiento agresivo o agitado y poder satisfacer las necesidades fisiológicas. Las terapias de modificación de la conducta pueden ser útiles para algunas personas en el control de comportamientos inaceptables o peligrosos. Esta modificación consiste en reforzar comportamientos apropiados o positivos e ignorar comportamientos inapropiados (dentro de los límites de seguridad). La utilización de refuerzos ambientales u otras señales repetitivas para ayudar en la orientación de la realidad puede ayudar a reducir la desorientación. Las asesorías familiares pueden ayudar a hacerle frente a los cambios necesarios en el cuidado del hogar. Enfermeras o ayudantes temporales, servicios de voluntariado, servicios de protección de adultos y otros recursos de la comunidad pueden ser de gran utilidad. Puede ser conveniente buscar asesoría legal en las primeras etapas del trastorno. Disposiciones previas, poderes legales y otras acciones legales pueden facilitar la toma de decisiones éticas relacionadas con el cuidado de la persona con apoplejía hemorrágica.
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