El delirium tremens es una emergencia médica, por lo que se debe buscar asistencia médica con rapidez. Un examen del sistema neuromuscular puede mostrar un incremento del reflejo de sobresalto, temblor muscular rápido y rítmico u otros cambios que indican abstinencia alcohólica. Puede haber evidencia de un incremento de la función autonómica, como una sudoración profusa. Se pueden presentar síntomas de deshidratación o desnutrición y signos que indican trastornos de los electrolitos. Una inspección ocular puede mostrar anomalías en el movimiento del músculo ocular como retardo en el parpadeo. El ritmo cardíaco puede ser rápido y puede haber latidos cardíacos irregulares. La presión sanguínea puede ser normal, elevada o baja. Un examen toxicológico sérico suele ser positivo para la presencia de alcohol. La química sérica (estudio ampliado de química sanguínea) puede mostrar trastornos de los electrolitos, en especial, disminución en los niveles de potasio y magnesio. Un ECG (electrocardiograma) puede mostrar arritmias y se puede realizar un EEG (electroencefalograma) para descartar otras causas de las convulsiones.
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