El absceso cerebral es una emergencia médica. La presión intercraneal puede ser lo suficientemente alta como para causar la muerte. Este trastorno requiere hospitalización hasta que la condición se estabilice. Se puede requerir soporte vital en algunos casos. Se recomienda el manejo con medicamentos, no cirugía, para los casos de abscesos múltiples, abscesos pequeños (menores de 2 cm), abscesos alojados profundamente en el cerebro, abscesos acompañados de meningitis, implantación de shunts (derivaciones) en el cerebro (para hidrocefalia), o una enfermedad subyacente que hace que la cirugía sea riesgosa (enfermedad debilitante). La terapia antimicrobiana se administra inicialmente a través de una vena y después por vía oral. Los antibióticos que atacan a un número diferente de bacterias (antibióticos de amplio espectro) son los antimicrobianos que se recetan más comúnmente. Es usual que se prescriban múltiples antibióticos para así asegurar un tratamiento efectivo contra la infección. Los medicamentos fungicidas también se pueden recetar de ser necesarios. La presencia de una lesión que comprima (la cual está dañando el tejido cerebral al hacer presión sobre este) o un absceso grande con un alto grado de hinchazón a su alrededor puede aumentar la presión intracraneal a un punto en donde es necesario tratamiento inmediato. Se requiere una cirugía si la presión intracraneal es persistente o se incrementa progresivamente, si la masa no se reduce después de utilizar medicamentos antimicrobianos o si la masa contiene gases (producidos por algunos tipos de bacterias). También puede ser necesaria si hay signos de inminente ruptura del absceso hacia el sistema que contiene el fluido del cerebro (los ventrículos). La cirugía consiste en abrir y drenar el absceso y usualmente se acompaña de cultivos del líquido. Esto permite que el tratamiento antimicrobiano se ajuste al organismo que origina la enfermedad. El proceso quirúrgico específico depende del tamaño y profundidad de la masa. Se puede retirar (extirpar) toda la masa si está cerca de la superficie y completamente encapsulada. Para abscesos profundos se puede requerir una aguja de aspiración guiada por tomografía computarizada o imágenes por resonacia magnética; esto puede incluir una inyección de agentes antimicrobianos directamente en la masa. Los diuréticos osmóticos y los esteroides también se pueden utilizar para reducir el edema cerebral.
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