El ciclo normal del sueño consta de varias etapas desde somnolencia leve hasta el sueño profundo. El sueño con movimientos rápidos de los ojos (MRO) es un tipo de sueño distinto, en el cual los ojos se mueven rápidamente y son más comunes los sueños vívidos. Durante la noche se presentan varios ciclos de sueño con y sin MRO. El caminar dormido (sonambulismo) ocurre con mayor frecuencia durante el sueño profundo sin MRO, en las primeras horas de la noche (etapas del sueño 3 y 4), pero puede ocurrir durante el sueño con MRO cercano a la mañana. Usualmente no se conoce la causa del sonambulismo en los niños, pero puede estar relacionada con fatiga, pérdida previa de sueño o ansiedad. En los adultos, la causa se relaciona normalmente con un trastorno mental, pero también se puede apreciar en reacciones a drogas y/o medicamentos y al alcohol, y a condiciones médicas tales como convulsiones parciales complejas. En los ancianos, el sonambulismo puede ser un síntoma de síndrome orgánico cerebral crónico o trastornos de conducta de MRO. La actividad del sonambulismo puede simplemente consistir en sentarse y parecer despierto aun cuando realmente se está dormido, levantarse y caminar o realizar actividades más complejas como mover muebles, ir al baño, vestirse y desvestirse y otras similares. Algunas personas incluso conducen un vehículo mientras están realmente dormidas. Estos episodios pueden ser muy breves (unos cuantos segundos o minutos) o pueden durar hasta 30 minutos o más. Una idea errada, pero muy común, es que no se debe despertar a un somnámbulo. No es peligroso despertar a una persona que camina dormida aun cuando es normal que pueda estar confundida o desorientada durante un tiempo corto después de despertarse. Otra idea errada es que la persona no puede lastimarse cuando camina dormida. En realidad, las lesiones debido a un tropezón o a la pérdida de equilibrio son comunes en los sonámbulos. El sonambulismo puede ocurrir a cualquier edad, pero es más frecuente en los niños de 6 a 12 años de edad. Puede presentarse en niños más pequeños, en adultos o en personas mayores y aparentemente puede ser un trastorno de familia.
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